Cocinando con alma gallega
Desde 1999 formamos parte de la vida cotidiana del pueblo. Somos ese lugar donde te conocen por el nombre, donde se viene a comer bien, a charlar y a disfrutar. Frente al Malecón, al pie del Camino, cocinamos con sabor gallego, tradición y cercanía.
Nuestros clásicos
Aquí se come como en casa. Estos son los platos que nos definen, los que nunca faltan en las mesas del pueblo y que vuelven una y otra vez.
Pulpo a feira
Cocido al punto, con cachelos, sal gruesa, pimentón y aceite de oliva.
Ternera gallega
Disfruta de de las mejores piezas de ternera gallega.

Tortilla española
Jugosa, dorada y con el punto justo.
Zamburiñas a la plancha
Frescas, jugosas, con salsa especial de la casa.
Una parada auténtica en el Camino de Santiago
Nuestra ubicación en pleno Camino Francés, en el Paseo del Malecón de Sarria, hace que muchos peregrinos nos elijan para reponer fuerzas. Aquí encontrarás comida casera, trato cercano, WiFi, terraza tranquila y platos gallegos de verdad.
Menú del día
Todos los días ofrecemos un menú equilibrado con platos de siempre. Cocina casera, sabrosa y con ingredientes locales.
Incluye: Primer plato + Segundo plato + Postre o café + Vino o agua
Precio: 14,00 €
El menú cambia a diario. Llámanos al 📞 982 532 564 para saber qué hay hoy.
吴小天2025-09-23Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. 物美价廉,食材美味 Mariano Villafañe Fernández2025-08-25Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Gracias Santi y Concha, que nos atendio mejor imposible, todo muy bien elaborado, restaurante muy recomendable para aquellos que queremos probar la gastronomia gallega. Mas cuando estamos en el camino de Santiago. Un saludo Mariano. Carla Llorente Barroso2025-08-25Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Todo muy rico. Los pimientos de piquillo y la tortilla brutales Ash2025-07-12Trustindex verifica que la fuente original de la reseña sea Google. Le damos 4 estrellas porque salimos con el paladar feliz… pero el estómago algo triste. Pedimos zamburiñas, pulpo y una tabla de quesos: todo riquísimo, con sabor a gloria y presentación de revista. Eso sí, las raciones venían tan justitas que casi sacamos la lupa para buscar el último trocito. Si los platos fueran un pelín más generosos, sería un 10. Volveríamos, pero quizás después de merendar.






